Manzanilla Velo Flor

29.50 

Los hermanos Alonso nos muestran Sanlúcar con esta manzanilla, no es una manzanilla pasada, tampoco en el paladar es una manzanilla vieja, a pesar de sus 10 años de crianza aproximados, Velo Flor mantiene la esencia, el cuerpo y la prestancia de una manzanilla seria, pero a la vez encontramos en ella esa sutil salinidad, esos ligeros y elegantes toques de levadura, frescura, viveza, chispa, juventud!. En nariz se muestra compleja, llena de distintos matices que van desde los frutos secos a la repostería, en boca es amplia, voluminosa, exuberante. Los hermanos Alonso rompen barreras, definiciones y estilos. Un proyecto ambicioso, difícil, incluso loco, para mostrar al mundo estos pequeños tesoros de Sanlúcar, entro ellos Velo Flor, distinta y compleja, llena de sensibilidad, historia y belleza, como Sanlúcar.

6 disponibles

Descripción

Palomino Fino
10 años aproximadamente, en soleras y criaderas.
Ficha de cata
Color amarillo dorado, brillante y limpio.
Nariz muy intensa desde el inicio, predomina la salinidad, notas yodadas, toques de frutos secos amargos, muy mineral con sutiles precepciones balsámicas y de acetaldehídos, frescura, complejidad con aromas de levaduras y un sutil toque cítrico.
En boca es fresca, sensación ligera y seca, pero con cierta untuosidad, notas minerales y potencia salina, recuerdos a frutos secos mezclados con un retrogusto mineral y salino con toques balsámicos.
Se elabora a partir de Palomino Fino, encabezándose el mosto hasta 15º con alcohol vínico y envejeciendo durante 10 años en botas de roble americano, de forma biológica bajo velo de flor.
Aperitivos, chacinas, mariscos, pescado en general.

+ información

Bodegas Alonso se constituye para la adquisición de los activos vitivinícolas de Pedro Romero S.A. Un inmueble con una superficie total cercana a una hectárea en el centro de Sanlúcar de Barrameda, que consta de varias naves ideales para la crianza de manzanilla y otros vinos de la D.O. Jerez Xères Sherry. Este inmueble ha servido para estos usos desde mediados del siglo XIX, llevándose a cabo, en las últimas décadas, la crianza de la solera de la manzanilla AURORA (de Pedro Romero) y diversas soleras de vinos de crianza oxidativa. Junto a la adquisición de ese inmueble, Bodegas ALONSO adquiere alrededor de 250.000 litros de vinos de crianza oxidativa con sus respectivas botas (barricas), junto con 20.000 litros de un vino blanco de larga crianza en bota que se encontraba abandonado de cuidados enológicos, también propiedad de Pedro Romero.

De esta forma, Bodegas ALONSO inicia su andadura en el Marco de Jerez con tres “encastes” de vinos de crianza oxidativa de la mayor calidad y vejez de sus categorías. Estos “encastes” están conformados por las antiquísimas soleras de Pedro Romero, Gaspar Florido y Fernando Méndez. Los vinos de estas soleras son de reconocido prestigio mundial y únicos por su vejez y máxima calidad.

Por otro lado, Bodegas ALONSO dispone de más de 13 hectáreas de viñedo de la mejor albariza (Jerez Superior) en pagos de referencia como Balbaina y Miraflores para la elaboración de sus mostos que se convertirán en su solera de manzanilla con el paso del tiempo. En paralelo, Bodegas ALONSO está adquiriendo manzanillas de almacenistas para conformar otra solera que termine su crianza en sus cascos bodegueros y le permita llevar a cabo la comercialización de estos vinos en los primeros años de andadura en el Marco. Así la Bodega pretende mantener dos líneas de solera de manzanilla: una que vendrá con el tiempo y en la que Bodegas ALONSO tendrá el control y trazabilidad desde el viñedo; y otra que vendrá conformada por manzanillas procedentes de soleras de bodegas y almacenistas sanluqueños.

En cuanto a los vinos de crianza oxidativa, hemos de decir que se trata de vinos de muchísima vejez, que Pedro Romero S.A. conservaba como sus máximas joyas.

Los hermanos Alonso recuperan las viejas soleras de Gaspar Florido, Pedro Romero y Bodegas Méndez, antiquísimas botas de reconocido prestigio mundial, vinos que tras la quietud de los muros de su Bodega en Sanlúcar se resguardan manteniendo su esencia y envejeciendo muy lentamente, joyas enológicas esperando el momento en que la familia Alonso decida embotellarlas y mostrarlas al mundo. El objetivo no es otro que respetar los tiempos y mostrar los vinos solo a quien tenga verdadero interés, a quien quiera dejarse llevar y disfrutar. Para estos jóvenes bodegueros, lo más importante no es su trabajo, ni siquiera las viejísimas soleras, el verdadero tesoro se llama Sanlúcar.

El paso del tiempo y unas condiciones muy especiales crean estructuras moleculares únicas, el oro de Sanlúcar, nuestros vinos.

La esencia del sur en el sabor de sus vinos, el mar, la música, sus gentes, su gastronomía. Hay algo especial para ti en Sanlúcar de Barrameda.