Paydos 2014

31.44 

El tinto que elabora Viñedos Alonso del Yerro en Toro nace de una selección de parcelas con suelos arcillo-calcáreos y graníticos, con el objetivo de expresar el carácter y la elegancia que posee la variedad tinta de Toro en sus viñedos más privilegiados.

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Descripción

Bodega Alonso del Yerro

D.O. Toro

Tinta de Toro.
15 meses de crianza
Ficha de cata
Rojo picota oscuro.
Aromas a fruta negra madura sobre un elegante fondo torrefacto, con notas de café, especies, sotobosque y balsámicos.
En boca es sedoso, amplio y con estructura.
Un circo de arcilla calcárea que otorga densidad y redondez. Una parcela de gravas calcáreas que le procuran su elegancia y su parte floral. Elaboran por separado la uva procedente de cada una de las 2 parcelas, en depósitos de 60 hl de madera, acompañándola en su transformación, interviniendo con la máxima precisión para que pueda expresar su terroir de origen.
Aves guisadas. Carnes rojas parrilla, asadas o guisadas. Pescados azules. Quesos, embutidos y foie gras.

+ Información

Un llano de cascajo arenoso con arcilla calcárea, situado a 720m de altitud. La viña de pie franco tiene entre 30 y 60 años, está plantada en vaso, con una densidad de 900 cepas/ha. La zona es de clima continental con temperaturas extremas, gran amplitud térmica y una pluviometría de menos de 400mm al año. La añada 2013: Una añada más fresca y lluviosa de lo normal da un toque atlántico a los muy castellanos vinos de Toro. Y les va muy bien: menos alcohol, un poco más de acidez y menos estructura tánica. El vino es más vertical y presenta unos deliciosos aromas de frutos frescos. Una magnífica añada, con personalidad, que sin embargo precisó de un gran trabajo en el viñedo para expresar todas sus virtudes. La vendimia: El 14 de octubre. Vendimia manual en cajas con una selección rigurosa, tanto en el viñedo como en la bodega. La elaboración: Un total de 24 días de maceración en depósitos de 50Hl. Extracción mediante remontados y bazuqueos, respetando la materia prima. Fermentación maloláctica en barricas de roble francés. Crianza sobre lías finas durante 15 meses. Paydos regresa tras un año de ausencia (2012) con un estilo diferente al marcado por las potentes añadas de 2009, 2010 y 2011. Queremos un vino más enérgico y perfilado, con profundidad

UN VIÑEDO FAMILIAR

Viñedos Alonso del Yerro nace en el año 2002, gracias a unos padres decididos a utilizar los apellidos de sus hijos como emblema de su ilusión

La suya es la historia de una pasión. La que comparten la familia Alonso del Yerro desde que, en el año 2002, se instalaron en la finca Santa Marta (Roa, Burgos), en la D.O. Ribera del Duero, para trabajar un conjunto de parcelas rigurosamente seleccionadas, plantadas desde finales de los ’80 con uvas de la variedad tempranillo y con el objetivo de elaborar vinos de gran calidad.

Para ello, conscientes de que para hacer el mejor vino tenían que rodearse de los mejores, cuentan desde el inicio con el asesoramiento de Stéphane Derenoncourt.

Su proyecto se fundamenta en sus principios: el respeto por el entorno, el valor de la amistad, el amor por la familia y la pasión por la excelencia.

En el año 2007 adquieren el viñedo Finca Miguel, en la D.O. Toro, de donde nace Paydos; distinta denominación de origen, mismos principios.

Su viñedo

En todas las fincas de Viñedos Alonso del Yerro, las labores agrícolas son realizadas a mano, exclusivamente por su personal. En los viñedos prescinden de productos de síntesis; el único aporte es un compost elaborado por ellos mismos.

La filosofía de trabajo se basa en una concepción de la agricultura que considera globalmente el entorno de la planta: suelo, microclima y ecosistema. De este modo, respetan la cadena esencial de los factores que determinan la expresión del terroir. Según la Guía Hachette de los Vinos de Francia, el terroir es “un ecosistema que resulta de la asociación, en un lugar dado, de un tipo de tierra, una topografía, un suelo, un clima, una planta y las personas que allí trabajan”. El científico francés René Morlat, experto en la materia, define al terroir vinícola como “la superficie más pequeña del viñedo utilizable en la práctica y en la cual la respuesta de la vid es reproducible a través del vino”. Otro experto francés, Emmanuel Vaudour, que ha presentado una tesis sobre el terroir, añade a las condiciones de clima y suelo “un nivel de la organización del espacio y una duración determinada, dentro de un territorio marcado por una vivencia social y de la selección de opciones culturales”.

El concepto es antiguo y está ligado a algunos de los grandes vinos del mundo, como los de Borgoña. Allí, los suelos comenzaron a ser explotados, estudiados y mimados por los monjes cistercienses antes de que se cumpliera el primer milenio de la era cristiana. Como estos religiosos tenían derecho a un tercio de litro de vino al día, se abocaron con paciencia a procurar las mejores condiciones para el desarrollo de sus vides, registrando minuciosamente el seguimiento de parcelas (como demuestran documentos fechados en el año 965).

Las parcelas:

Toro

En la Finca Miguel (Morales de Toro, Zamora), disponen de 8,80 hectáreas de viñedo, con cepas de la variedad tinta de Toro plantadas entre 1930 y 1988.

El viñedo se encuentra a una altitud media de 700 metros sobre el nivel del mar, con un marco de plantación de 750 cepas por hectáreas. Todo el viñedo está plantado en vaso y tiene un rendimiento de 1,5 kilogramo por cepa.

Las variedades

Tinta de Toro

La controversia respecto a la identidad de la tinta de Toro parece no tener fin. Algunos expertos aseguran que es un clon de la tempranillo, adaptado a los suelos pedregosos y el clima extremo –con picos de frío y calor y escasas lluvias– de la comarca de Toro. Otros se escudan en referencias históricas –e incluso literarias– para demostrar que esta tinta es única y auténticamente zamorana desde tiempos inmemoriales. En cualquier caso, la discusión no le quita méritos. Es una uva de extraordinario carácter, capaz de dar a luz tintos tan negros como la misma noche, potentes y plenos de aromas de fruta roja madura, que no dejan a nadie indiferente.